Guía de la Calculadora de Fracciones
Trabajar con fracciones en las recetas
Para ajustar la cantidad de una receta, multiplícala por el factor de escala escrito como fracción. Dos tercios de ¾ de taza son ¾ × ⅔ = ½ taza. Pasar las tazas a cucharadas suele hacer mucho más fáciles las fracciones incómodas, porque una taza son 16 cucharadas.
Ajustar es multiplicar
Siempre que cambias el tamaño de una receta, multiplicas cada cantidad por la misma fracción.
Reducir a la mitad es multiplicar por ½. Doblar es multiplicar por 2. Pasar de una receta para 6 a una para 4 es multiplicar por ⅔.
Así que «dos tercios de ¾ de taza» es ¾ × ⅔. Multiplicando en línea sale 6/12, que se simplifica a ½ taza.
Ese es el cálculo cargado en la calculadora de esta página.
Pasa a cucharadas cuando se ponga incómodo
Algunas cantidades ajustadas no caen en nada que puedas medir. Un tercio de ¾ de taza es ¼ de taza, que va bien. Pero un tercio de ½ taza es ⅙ de taza, y ninguna taza medidora trae un sexto.
La solución es pasar a cucharadas, porque una taza son 16 cucharadas, un número que se divide mucho mejor.
⅙ de taza son 16 ÷ 6 = 2,67 cucharadas, es decir 2 cucharadas más 2 cucharaditas. Eso sí lo puedes medir.
Equivalencias de taza que conviene saber
| Tazas | Cucharadas | Cucharaditas |
|---|---|---|
| 1 | 16 | 48 |
| ¾ | 12 | 36 |
| ⅔ | 10⅔ | 32 |
| ½ | 8 | 24 |
| ⅓ | 5⅓ | 16 |
| ¼ | 4 | 12 |
| ⅛ | 2 | 6 |
Reducir a la mitad cantidades incómodas
Estas son las que aparecen constantemente al partir una receta por la mitad:
- La mitad de ¾ de taza = ⅜ de taza = 6 cucharadas
- La mitad de ⅔ de taza = ⅓ de taza = 5 cucharadas + 1 cucharadita
- La mitad de ⅓ de taza = ⅙ de taza = 2 cucharadas + 2 cucharaditas
- La mitad de ¼ de taza = ⅛ de taza = 2 cucharadas
- La mitad de 1 cucharada = 1½ cucharaditas
Pesar es más fácil que las fracciones
Si tienes báscula de cocina, casi todo esto desaparece. Los pesos se ajustan multiplicando sin ninguna fracción incómoda: la mitad de 150 g son 75 g, y no hay nada que consultar.
Además, las medidas de volumen ya son menos precisas de partida. Una taza de harina puede variar un 20 % según si la llenaste a cucharadas o hundiendo la taza, que es mucho más error que cualquier redondeo que hicieras al ajustar.
En repostería sobre todo, pasarse a los pesos resuelve a la vez el problema de las fracciones y el de la precisión. Por eso casi todas las recetas en español dan gramos y mililitros: si te encuentras tazas, suele ser porque la receta viene traducida del inglés.
Lo que no se ajusta bien
No todos los ingredientes se deben multiplicar por el mismo factor, y aquí es donde la aritmética deja de bastar.
Los huevos vienen en unidades enteras. Bate uno, pésalo y usa la fracción que necesites: un huevo grande pesa unos 50 g sin cáscara. Para cocina salada, redondea a un huevo entero.
La sal y las especias fuertes conviene ajustarlas a un 75 % de lo que dice la cuenta, y después probar y corregir. La intensidad del sazonado no sube en línea recta.
La levadura química y el bicarbonato sí se ajustan, pero con prudencia. De más hace que un bizcocho suba rápido y después se hunda.
El tiempo de cocción no se ajusta en absoluto. Guíate por la temperatura y por el aspecto, no por multiplicar los minutos.